Intentar no mirar hacia atrás, no pensar en esos rincones, en esos aires, esas miradas, ese duende.
Como una sirena que llama a un navegante, en sueños canta al oído, una y otra vez, quiere atraer, para luego traicionar.
Se dice que las cicatrices son para siempre, y el lugar donde se abrió la herida, aparecerá como un campo de batalla desolado, sin vida.
Ciudad embrujada que tantos sueños rotos viste, que de tantos amores viste fin.
En ti se palpa la nostalgia, afilada como un cuchillo y talla en la memoria figuras de recuerdos. Las contemplo, las acaricio, las siento.
Pero no son más que eso: figuras.

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